miércoles, 13 de enero de 2010

Acostumbradas misericordias

Salmos 119:132 dice así: Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu nombre.

En cualquier circunstancia de nuestras vidas, con apariencias de buenas o malas, la misericordia de Dios siempre esta disponible para aquellos que amamos su nombre.

La misericordia es la inclinación hacia los sufrimientos y los errores ajenos, por tanto podemos considerar que la misericordia de Dios no entraría en juego si no estuviéramos atravesando por momentos de dificultad.

Si bien es cierto que la Biblia dice que tendremos aflicción, también es cierto que afirma que seremos consolados en las mismas por Dios. Hoy, nuestros hermanos Haitianos y muchos otros que no lo son pero que estaban en Haití al momento de este terremoto, están pasando por momentos de dolor, pero la misericordia de Dios esta disponible para todos aquellos que le aman, aunque hayan perdido todo incluso sus vidas.

Elevemos hoy una oración a nuestro Señor para que Su misericordia sea con cada unos de ellos, en el nombre de Jesús.

Anibal e Iverka Burgos

lunes, 11 de enero de 2010

Para servir a Dios…

1 Samuel 12:24 dice: Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón.

Muchos de nosotros desempeñamos un servicio ya sea en nuestros trabajos, en nuestra comunidad o en nuestro entorno. Llevarlo a cabo generalmente exige de mucha preparación y experiencia. Pero cuando se trata de un servicio al Señor nos parece que no lo requiriera y en cierto sentido es así, aunque no en todos.
Para servir a Dios primero debemos sentir respeto por El (Temor a Jehová) y segundo nuestros corazones deben sentir sinceridad al desempeñarlos y estos dos requisitos SOLO PUEDEN SER EVALUADOS POR DIOS.

El servicio que podemos darle a Dios es importante para El, pero más importante que el servicio es la forma en que lo hacemos. De ahora en adelante no hagas las cosas por el simple hecho de tener que hacerlas, hazlas solo cuando sientas una profunda pasión en tu corazón por agradar a Dios.

Oración: Señor, te damos gracias por tus palabras porque ellas llenan nuestras vidas día a día. Enseñamos a amarte y a respetarte para de esta manera agradarte con cada cosa que hagamos. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amen.

Anibal e Iverka Burgos

domingo, 10 de enero de 2010

Buenas Recompensas

Proverbios 22:4 dice así: Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

La humildad es una actitud que viene cuando reconocemos nuestras propias limitaciones y nuestros errores. Es cuando podemos actuar sin enorgullecernos de nuestras actuaciones. En un mundo donde estamos tan acostumbrados a resaltar nuestras virtudes y nuestros errores, resulta muy difícil mantenernos en la casa de la humildad.

Este sabio proverbio nos advierte que si podemos alcanzar y cultivar esta actitud en nuestras vidas y si podemos combinarla con el Temor de Jehová (actitud de respeto profundo a Dios) podríamos tener el privilegio de gozar de riquezas, de honra y de vida.

La falta de estas dos condiciones, podrían llevar al ser humano momentáneamente y de forma ilícita a obtener riquezas y honra, pero estas estarán ligadas a profundas consecuencias. Recuerda que solo las cosas que provienen de Dios son las que añaden felicidad y verdadero bienestar a nuestras vidas.

Oración:
Señor, te bendecimos y te honramos y declaramos que tu eres nuestro Señor. Ayúdanos a vivir para ti todos los días de nuestras vidas. A amarte y a respetarte por encima de todas las cosas y a poner por práctica la humildad en nosotros. En el nombre de Jesús lo pedimos, amén y amén.
Anibal e Iverka Burgos

viernes, 8 de enero de 2010

Corona en Sus Manos

Isaías 62:3 dice: Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.

Las coronas y las diademas siempre han sido objetos de admiración. Las mismas simbolizan autoridad y belleza. Sus piedras preciosas y generalmente de gran valor atraen las miradas de todos, llegándose a convertir en un bien deseado por muchos.

De la misma manera que estas son admiradas y deseadas, así mismo seremos nosotros en las manos de Dios. SOLO EN SUS MANOS somos esas joyas preciosas, elaboradas de tal manera que los demás tendrán que admirar la obra que EL ha hecho en nosotros.

Llamar la atención de los demás resulta cosa fácil, pero obtener su admiración no lo es. Los demás solo te admiraran y te desearán cuando puedas reflejar lo mejor de lo que Dios ha puesto en ti.

Oración: Señor, te damos gracias por este día. Gracias por tus palabras y por tu amor por nosotros. Te pedimos que moldees muestras vidas para que con ellas podamos dar testimonio de tu vida. En el nombre de Jesús, amen.
Anibal e Iverka Burgos

jueves, 7 de enero de 2010

El momento oportuno

Eclesiastés 11:4 dice así: El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

Para nosotros, saber con exactitud cuándo es el momento indicado para hacer algo es imposible. Para tomar nuestras decisiones podríamos guiarnos por las condiciones que nos rodean. Dependiendo de cómo se vean las cosas a nuestro alrededor, entonces nos movemos o no a realizarlas.

Salomón, el hombre más sabio que haya existido nos confirma que llevarnos de lo que percibimos nos limitará muchas veces a obtener las cosas que deseamos, porque podríamos estar equivocados de lo que resultará al final.

El que al viento observa, no sembrará y el que mira las nubes no segará.
¿Qué es lo que observas que esta limitando tu capacidad para sembrar o segar? No te dejes llevar por las condiciones, sino por la dirección de Dios. No limites tu cosecha tan solo por negarte la oportunidad de sembrar.

Oración:
Señor, gracias por tu palabra en este día. Queremos se guiados por tu voz y no por la nuestra. Ayúdanos a actuar no por como vemos nosotros las cosas, sino por como las ves TU. Gracias Dios en el nombre de Jesús, amen.
Anibal e Iverka Burgos

lunes, 4 de enero de 2010

El reflejo de mi interior

3 Juan 1:2 dice así: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

¡Cuanto anhelamos la prosperidad! Cuando hablamos de prosperidad nos referimos al bienestar o al éxito sobre cualquier situación o área de nuestra vida y es un gran privilegio poder gozar de ella.

Es importante que entendamos que la prosperidad comienza en el alma, en lo interior y no en lo exterior como muchos de nosotros consideramos. La prosperidad es una actitud y no una condición, si fuera una condición como explicamos que muchas personas podrían poseer muchos bienes y no sentirse prósperos.

¿Cómo te sientes hoy, rico o pobre? ¿Cómo se siente tú alma, alegre o triste? Recuerda lo que dice Juan en estas palabras: ASI COMO PROSPERE TU ALMA, SERAS PROSPERADO EN TODAS LAS COSAS. Ocúpate de darle un buen mantenimiento a tu interior y entonces lucirás diferente por fuera.
Oración: Señor, te agradecemos por tus palabras, porque ellas son fieles y verdaderas. Gracias por la prosperidad que tenemos en ti. En el nombre de Jesús, amen.
Anibal e Iverka Burgos

domingo, 3 de enero de 2010

Capacitados para dar

Proverbios 11:25 dice así: El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.

La generosidad es la inclinación que tiene una persona de dar sin esperar algo a cambio o sin buscar su propio interés, y es precisamente por esta razón que es una cualidad tan difícil de cultivar.

Sin embargo, creo firmemente que a medida que damos, vamos cultivando la generosidad en nuestras vidas. Puede que al principio no se haga con la intención debida, pero mientras más lo hacemos, más satisfacción nos produce el llevarlo a cabo.

La Biblia dice que el que sacia será saciado
y aunque no lo hagas con esa intención, las bendiciones y el favor de Dios y de las personas que saciaste te perseguirán a dondequiera que vayas.

Nosotros tenemos la facultad para poder dar porque ya hemos sido saciados por Dios antes.
Observa a tú alrededor y mira ¿que puedes dar a los que te rodean?

Oración:
Señor, te damos gracias por tus palabras. Ayúdanos y enséñanos a ser generosos con los demás y aún con nosotros mismos. En el nombre de Jesús, amen.
Anibal e Iverka Burgos