viernes, 29 de abril de 2011

CONMIGO




La barca estaba siendo golpeada por las aguas turbulentas del enfurecido mar y todos los iban a bordo, temblando de miedo y a punto de perecer, gritaban desesperados por la situación. Para ellos solo había una esperanza, una sola posibilidad de preservar sus vidas, de salir airosos de la inminente catástrofe y esa única posibilidad se encontraba en la persona de Jesús, Quien los acompañaba durante todo el viaje.



¿Cuántas veces tu vida ha sido golpeada de manera violenta por los inclementes vientos? Sé cuál es tu respuesta, es más, me atrevería a asegurar que en este preciso momento estés atravesando por una difícil situación, pero quiero decirte que al igual que pasó con estos hombres de Dios que narra esta real historia, ahí también EN TU BARCA, ESTA JESUS.



Jeremías 15:20b dice: YO ESTOY CONTIGO para salvarte y librarte —afirma el Señor. Por más fuerte que soplen los vientos, por más fuerte que se levante la marea, JESUS ESTA A TU LADO Y DE TU LADO. Siempre recuerda que EL ES QUIEN CALMA LA TEMPESTAD, NO QUIEN LA PROVOCA. En tiempos de dificultad como en tiempos de bonanza, Jesús es y siempre será la única esperanza.



Oración: Señor, hoy te pedimos que en cualquier situación nos ayudes a recordar que estás siempre con nosotros. En el nombre de Jesús, amén.



Anibal e Iverka Burgos

martes, 19 de abril de 2011

En Consonancia




Hace unos días leí parte de una historia que ministró profundamente mi vida. Se refería a una madre que agotada de lidiar con los quehaceres de la casa y el cuidado de sus 4 hijos, tomó al más pequeño de ellos (4 años) y lo sentó gritándole enérgicamente: ¨Siéntate y no te pares más¨, a lo que el pequeño contestó muy suavemente y mirándola a los ojos: ¨Mamá por dentro estoy sentado pero por fuera estoy de pie¨.



¿Cuántas veces no hemos estado como este niño, luchando con los deseos de nuestro hombre exterior sabiendo en nuestro interior lo que es correcto y conveniente para nosotros? En la mayoría de los casos nuestro hombre exterior impera sobre el interior llevándonos luego a una reflexión profunda sobre nuestros actos que muchas veces se convierte en una gran lamentación; ¡Si tan solo hubiese hecho lo correcto!



Lucas 6:46 dice: ¿Por qué me llaman ustedes "Señor, Señor", y no hacen lo que les digo? Dios anhela que nuestra obediencia hacia Él sea tanto por dentro como por fuera, porque solo siendo obedientes a Su Voluntad daremos testimonio de que El es nuestro Señor. Tratemos hoy y siempre de que nuestros actos vayan en armonía y consonancia con los deseos de Dios.



Oración: Señor, ayúdanos a hacer tu voluntad siempre y a que nuestras vidas y nuestros actos te glorifiquen a ti. En el nombre de Jesús, amén.



Anibal e Iverka Burgos

sábado, 16 de abril de 2011

Sobre todo, está el Amor



Hay procesos en la vida que nos ayudan a madurar, procesos que aunque son dolorosos nos dejan una enseñanza que difícilmente olvidaríamos, todos los hemos pasado, y creo sin muchas probabilidades a equivocarme que cuando hay personas involucradas en ellos tendemos a alejarnos de ellas para no sufrir más. Evitar el dolor es una de nuestras mayores prioridades y si ello implica alejarnos de personas que amamos, aunque duela, esa será nuestra tendencia.



Sin embargo me he dado cuenta a través de la biblia que muchas personas de las que están a mi lado han sido colocadas de manera estratégica por Dios para moldearme y para hacerme más fuerte de lo que parezco o creo ser, para ejercerme cada día más en la profesión y las enseñanzas de Cristo y no en las mías. Cada evento en nuestras vidas, así como arroja una enseñanza, sucede no para que retrocedamos, sino para fortificar nuestros músculos espirituales para seguir avanzando en el camino que nos resta por vivir.



1 de Pedro 4:8 dice: Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados. He aprendido en estos últimos tiempos que todos podemos fallar, que todos podemos lastimar a alguien intencional o involuntariamente, pero también he aprendido que todos debemos perdonar y amar a los demás tal cual nos gustaría que nos amén y nos perdonen cuando nosotros hemos fallado.



Oración: Señor, enséñame y ayúdame a amar a las personas, no por lo que hacen sino por lo que son. Gracias en el nombre de Jesús, amén.




Anibal e Iverka Burgos

jueves, 14 de abril de 2011

SIEMPRE ESTAS AHÍ



Antes de recibir a Jesús como mi Salvador, ir a la discoteca todos los sábados era asunto innegociable para mí; podían posponerse algunas otras cosas pero para esa no existían excusas válidas. Cuando conocí a Jesús y entró en mi corazón, decidí que no iría más a la discoteca como parte mi ofrenda para El; quizás para algunos esto no es o era algo muy relevante pero para mí era lo más importante y quería renunciar a ello para invertir ese tiempo y empeño a Dios.



Todo transcurría bien, había guardado y cumplido mi promesa por un tiempo, hasta que un día, estando de viajes con mi esposo, accedí a una invitación que nos hicieran unos amigos para ir a bailar. Eso no era nada pensé, total estoy muy lejos de todo el que conoce que soy cristiana, nadie ni siquiera se enterará de esto. Bailé hasta más no poder, pero al final de la noche, cuando quedé a solas conmigo misma me di cuenta de que Dios me había observado durante toda la noche. No puedo describirles lo mal que me sentí en ese momento, solo lloraba amargamente recordando que mi ofrenda era para Él y que no importa donde estuviera SUS OJOS SIEMPRE iban a estar sobre mí.



El Salmo 139:7-8 dice: ¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás allí. No hay lugar del mundo donde podamos ocultarnos de Dios. Su Omnipresencia le permite vernos aun en lugares en que nosotros mismos no sabemos que estamos. Dios está presente en cada momento de nuestras vidas y en cada lugar de ella, aun en tu corazón. Hoy y siempre tratemos de andar siempre a la luz de su presencia.



Oración: Señor, ayúdanos a agradarte a ti y a afirmar cada día más nuestro compromiso contigo. En el nombre de Jesús, Amén.



Anibal e Iverka Burgos

miércoles, 13 de abril de 2011

Muy cerca de mí




¿Alguna vez te has sentido tan triste que pierdes hasta el sentido de tu vida? ¿Esa tristeza que te mantiene tan lejos del mundo, de tus amigos, familia y todo lo que te rodea estando tan cerca? Es como si te ausentaras para estar a solas contigo mismo lamentándote y llorando hasta quedar sin fuerza alguna para continuar. Hoy escribo basada en la situación particular de una amiga, pero creo que representa la situación en la que de muchos de nosotros hemos estado alguna vez.



En Juan 20:11 al 16 se narra el amargo momento cuando María Magdalena y los discípulos llegaron a la tumba de Jesús y la encontraron vacía. Solo sus vendas quedaron allí y mientras todos se marcharon, ella quedó postrada en aquel lugar llorando tristemente por no encontrar el cuerpo de Jesús. Imagino el dolor que embargaba su corazón en ese momento, pero tanta era su tristeza que no pudo reconocer la presencia del mismo Jesús cuando apareció frente a ella ya resucitado. Apenas dijo esto, volvió la mirada y allí vio a Jesús de pie, aunque no sabía que era él (Juan 20:14).



Esas situaciones son tan fuertes que además de que nos alejan de todos no nos dejan notar que Dios siempre está a nuestro lado y que nunca nos abandonará. El cumple todas sus promesas, pero muchas veces estamos tan sumergidos en nuestros problemas que nos olvidamos de ellas, como le paso a María. Jesús, aunque se marchó para un día regresar, nos dijo antes de partir: Y yo le pediré al Padre, y El les dará otro Consolador para que los acompañe siempre (Juan 14:16).



Oración: Señor, gracias por tu presencia en nosotros, aun cuando no podemos reconocerte. En el nombre de Jesús, amén.



Anibal e Iverka Burgos

martes, 12 de abril de 2011

PARA MI



En una ocasión mi esposo y yo compartíamos con un grupo de amigo en una cena. Había trascurrido mucho tiempo de no haber visto a muchas de estas personas. En la vida de cada unos, muchas cosas habían cambiado, comenzando por la edad para ponerles un ejemplo y mientras estábamos sentados a la mesa, algunos comenzaron a hablar de sus intereses particulares.



Yo soy ingeniero, yo abogado, a mi me está yendo de maravilla como arquitecta, yo soy cristiano dijo uno de ellos muy orgulloso, y haber conocido a Cristo es lo mejor que me ha pasado, pero fue interrumpido por uno de sus compañeros quien dijo: “Oye, oye, oye párame eso ahí, Yo no conozco a ese Señor ni deseo conocerlo” refiriéndose a Jesús.



Para muchos, Jesús es un hombre de la historia, alguien que solo les hace la vida amargada y aburrida, que quiere robarles su identidad, pero para quienes lo conocemos y le hemos dejado entrar y reinar en nuestros corazones, es el mayor motivo de orgullo y de felicidad. Pablo, poco antes de morir dijo en Filipenses 1:21: Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Hoy puede ser que Jesús no sea importante para algunos, pero para otros, como yo, cuando todo haya terminado, EL SERÁ LA MEJOR DE TODAS LAS ADQUISICIONES.



Oración: Señor, gracias por el día que entraste a mi corazón y le diste sentido a mi entera vida. Hoy soy feliz primero porque te tengo a Ti. En el nombre de Jesús, Amén.



Anibal e Iverka Burgos

lunes, 11 de abril de 2011

Vivo para Jesús



En los últimos años se están formando instituciones privadas cuya finalidad es lograr, con la ayuda de las comunidades, recaudar fondos monetarios para la contribuir con personas que padecen diferentes tipos de enfermedades. Cada uno de nosotros, los que participamos de una u otra manera, al igual que los directivos de esas instituciones, nos sentimos orgullosos de ser parte de estas iniciativas. Hoy por hoy, muchas personas han logrado una mejor calidad de vida por el esfuerzo de muchos, y parte de ellos en señal de agradecimiento por una oportunidad más de vida, hoy ponen todo su esfuerzo para que igualmente otros puedan ser beneficiados también.



Hace mucho tiempo atrás un mal corrompía y aniquilaba a toda la humanidad y el intento de muchos fue en vano para lograrlo, hasta que Dios en su inmensa misericordia envió a Jesús su único hijo a morir por nosotros. Su sangre derramada en la cruz fue y aun es el antídoto para ese terrible mal. Yo soy parte de los millones y millones de transfundidos por esa sangre y hoy quiero poner mi mayor esfuerzo para que aquellos que padecen de esa terrible enfermedad puedan ser sanados también.



Romanos 14:7-8 dice: Porque ninguno de nosotros vive para si mismo, ni tampoco muere para sí. Si vivimos para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos. Mi vida y todos mis recursos le pertenecen a Dios y hoy más que nunca estoy dispuesta a ponerlos a favor de aquellos que aún no viven para El. Si eres parte del cuerpo de Cristo ¿estarías dispuesto a unirte a esta causa?



Oración: Señor, gracias porque por tu sangre soy Salva y sana. En el nombre de Jesús, amén.